lunes, 11 de julio de 2011

LOS PACAHUARA | Almaraz responde a Sol de Pando

El ex Viceministro de Tierras responde, arrogante, no
sin dejar de pretender denigrar al periodismo libertario.


Hace algunos días, en un editorial de la publicación Sol de Pando, se me acusó —con muy poca información o mucha mala fe— de haber favorecido a la empresa Mabet, saneando sus concesiones forestales en el departamento de Pando sobre el territorio del pueblo indígena pacahuara, en una suerte de repudiable despojo. Valga la aclaración que me corresponde como motivo para compartir algo de los pacahuara. 
La situación del pueblo pacahuara es particularmente compleja y delicada.
Los únicos pacahuara visibles y de cuya presencia en el territorio nacional se tiene plena certeza son los pocos individuos, dos o tres familias acogidas por las comunidades Chácobo asentadas en la provincia Vaca Díez, al extremo norte del departamento del Beni, con quienes comparten su vida comunitaria y su propiedad territorial.
Al margen de ellos, hay quienes afirman que existen parcialidades pacahuara en situación de aislamiento voluntario, o no contactadas en los viejos términos antropológicos, conservando en total pureza y defendiendo de los otros hombres su ancestral forma de vida en espacios territoriales difícilmente identificables de la amazonia brasileña o la que corresponde al departamento de Pando.
Sin embargo, y pese a los esfuerzos de organizaciones indígenas, académicas, otras personas de buena voluntad y el propio Estado, los datos sobre la presencia de estas parcialidades en el país, y su ubicación geográfica, son escasos y poco sólidos, sin llegar a otorgar certezas. Como sí las hay en el caso de la parcialidad Ditiode del pueblo ayoreo, en el que la información abundante y sistemática, principalmente proveniente de una organización paraguaya privada y especializada en el tema, otorgó las certezas sobre las cuales el Viceministerio de Tierras formuló el proyecto de decreto supremo estableciendo la protección estatal y el reconocimiento territorial de dicho grupo indígena, el que ha sido recientemente desahuciado por el Gobierno central con las obvias y nefastas consecuencias para la subsistencia de aquél.
Es cierto que una parte importante del departamento de Pando corresponde al territorio histórico y ancestral del pueblo Pacahuara.
En ella no sólo están actualmente las concesiones forestales de la empresa Mabet, sino también varias otras y muchas propiedades agrarias de distintas personas y comunidades.
Si durante el proceso de saneamiento agrario se hubiera identificado presencia o posesión pacahuara, por muy pequeña que fuera, habría correspondido la otorgación de la propiedad agraria comunitaria a los respectivos pacahuara, afectando la superficie de las concesiones forestales que pudieran estar sobrepuestas al área de la posesión indígena.
Si se hubiese tratado de la parcialidad en aislamiento, aunque sólo se hubiesen encontrado indicios ciertos de su presencia y sin ser necesario el contacto físico, habría correspondido establecer legalmente la protección y el reconocimiento territorial adecuados procediendo también a la eventual reversión de concesiones forestales sobrepuestas e, incluso, a la expropiación de propiedades agrarias en la misma situación.
Pero como ya he señalado, esto no ocurrió. De cualquier manera, el ordenamiento legal vigente contiene suficientes previsiones e instrumentos para que el momento en que se adquiera la certeza de la presencia de pacahuaras, en aislamiento o no, se proceda al reconocimiento territorial adecuado y suficiente que corresponda, con la afectación de terceros que pueda ser necesaria.
Ojalá esto ocurra y el Estado Plurinacional sea el seguro y solidario cobijo de quienes han optado por la preservación total de su identidad y su libertad, viviendo como siempre vivieron, fraternalmente fundidos en la naturaleza amazónica.
Lamentablemente, nada de esto parece ser conocido o importarle al editorialista de Sol de Pando. Revelando sus motivaciones profundas, dice haberse sentido “ninguneado” por mí en dos ocasiones. Yo no lo recuerdo, pero me queda claro que con semejante estatura periodística, es él mismo el que se autoningunea.
*Alejandro Almaraz es abogado. Fue viceministro de Tierras.

publicado el 28 de junio en página siete bajo el título "los pacahuara"

 
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